jueves, 18 de junio de 2009

Votar o no ser, esa es la cuestión…




Alberto Núñez Feijóo, actual presidente de la Xunta de Galicia por el PP, propone una suerte de voto calificado: en las elecciones municipales debe votar quien “conozca” a los candidatos a alcalde (claro argumento expresado en la frase: "mucha gente vota en ayuntamientos que no conocen y a alcaldes que no conocen").

Obviamente, no propone realizar una prueba a todas y todos los ciudadanas y ciudadanos de cada ayuntamiento… Feijóo, en otra demostración de lo mal que le iría al PP en cualquier tipo de ciencia (aquí en particular en las ciencias sociales), determina este recorte societal “cualitativamente” por "quienes han nacido fuera de España" (como si el lugar de alumbramiento determinara a la persona cierta cualidad cognoscitiva para el resto de su vida).

Tal aberración siquiera resiste su propia lógica cuando aclaran que ésa cualidad de “haber nacido fuera” es literal: quiénes hayan nacido en España, aunque se hayan ido a temprana edad, conservarán su derecho al voto. Es decir, y acá se desnuda la verdadera intención: no les preocupa que la/el ciudadana/o conozca al/a candidato/a, les interesa descaradamente suprimir el voto de las/os ciudadanas/os que vivimos en el exterior.

Además, le podemos decir a Feijóo, que inclusive alcaldes del propio PP nos han instruido en cómo van los ayuntamientos enviándonos información antes de cada elección. Y esto sin considerar la información de libre circulación a la que hoy se puede acceder fácilmente para quienes tuvieren los medios y, en todo caso, debería buscarse la política de Estado adecuada para solucionar las carencias en el acceso a la información, que, por lo demás debe ser pública.

Este no es un aullido más de la derecha que pierde el apoyo de las/os ciudadanas/os que viven en el exterior por su incapacidad de representar las necesidades y los derechos de nosotros, este es un impulso concreto en el contexto de solicitar al gobierno nacional la modificación del “voto exterior”. Es, ciertamente, una amenaza concreta.

Más de uno se preguntará por qué el franquista Manuel Fraga Iribarne (que comparte cartel en la imagen que el PP de Buenos Aires tiene en la fachada de su oficina) en sus largos años de caudillo de Galicia no promovió lo que hoy intenta su sucesor. Y la respuesta invariablemente conduce al creciente caudal de votos con los que las y los socialistas del exterior combatimos la amenazante epidemia de derecha que encarna el PP en España y Galicia.

Todo ello, sin todavía haber hecho alusión a que los y las socialistas, compañeras/os, simpatizantes y amigas/os de nuestras ideas, a nivel nacional, regional o municipal (ni en España ni en nuestros países de residencia), no votamos meramente a consecuencia de un bache o una farola, votamos una ideología, un conjunto de ideas rectoras sobre lo que debe ser la sociedad en todos sus aspectos.

Dicho esto, queda claro que la idea de Feijóo no es discriminatoria sólo a nivel de pura y dura xenofobia, considerándonos extranjeras/os a las/os ciudadanas/os españolas/es que nacimos fuera de España, lo del presidente de la Xunta es discriminatorio a nivel ideológico, ya que desconoce que una porción de la población (que es además, la que obtiene la abrumadora mayoría del voto exterior) juzga con otros criterios y valores lo que es la democracia.

Por lo demás, quienes debieran determinar qué y cómo votar son las/os propias/os beneficiarias/os del derecho… un derecho que, además, claramente dejaría de ser universal y vejaría (una vez más) aquella proclama constitucional de que todos “los(as) españoles(as) somos iguales ante la ley”.


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Como nota al pie, destacamos que el PP de Argentina tiene argumentos equiparables, tanto en relación a lo que piensan del "voto exterior" como a lo ridículos que son sus planteos. Podés verlos y comparar acá. Paradójicamente, esta gente sí que parece estar "globalizada".

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